El país de los sordos
Sinopsis:
Nicolás Philibert nos lleva de viaje por un mundo que no muchos conocen, el mundo de los sordos. A través de curiosos personajes entre los que se encuentran un profesor de gestos, unos recién casados que buscan departamento, un niño sordo que se esfuerza por aprender a hablar y un actor de teatro que no se complica por la ausencia de la audición, nos hace ver lo normal que se vuelve un mundo silencioso para aquellos que se han criado en él.
Comentario:
Nicolás Philibert no sólo nos muestra el mundo de los sordos en su documental, si no que nos hace parte de él privándonos casi por completo de la sonoridad. Al no haber voz en off ni palabras habladas, nosotros con el pasar del tiempo pasamos a estar inmersos en éste mundo y es muy posible que empecemos a asimilar los gestos con los cuales los sordos se comunican, haciéndose cada vez menos necesaria la traducción de la parte inferior de la pantalla.
Me interesa hacer hincapié en como aborda el tema el director, ya que escapa del cliché efectista al cual estamos acostumbrados, y con una mirada fría nos hace aceptar el mundo de los sordos, no como un mundo difícil y lamentable, si no que lo hace ver casi como una segunda opción de vida, mostrando lo fácil que les es desenvolverse a los sordos entre ellos a través de la comunicación gestual. Aquí los sordos no son víctimas, sino que son tipos normales que deambulan por el mundo sin oírlo, es esto lo que enfatiza Philibert, ya que de querer mostrar lo terrible de un mundo en donde no se escucha no habría entrevistado a quiénes entrevistó y no habría hecho un trabajo de montaje en dónde se muestran los sucesos más como anécdotas cómicas que cómo limitantes desgarradoras.
Los personajes son increíbles y en algunos casos muy divertidos. El profesor es un tipo que supera toda forma de comunicación con la facilidad de expresión visual que posee, y el actor sordo nos demuestra lo factible que es expresarse e interpretar sentimientos sin escuchar absolutamente nada.
Es un documental bastante curioso desde un comienzo, ya que partimos viendo a un grupo de sordos interpretando música sólo con gestos, y a pesar de esto da la sensación de que ésta realmente existe y ellos la pueden disfrutar. Philipert en concreto logra maravillar a los oyentes con un mundo que no se ve afectado por el silencio y que nos presenta a nosotros como el verdadero problema. Es un mundo con sus propias formas de comunicación y sus propias reglas, y él lo muestra detenidamente, con todos los tiempos necesarios, no preocupándose de lo riesgoso que pude ser la carencia de sonido, ya que esto en muchas ocasiones puede irritar a un espectador acostumbrado a la sonoridad, todo lo contrario, él supera esto dirigiendo toda la atención del espectador hacia lo interesante de los personajes y a como éstos desarrollan su vida en silencio. Termina siendo un profesor que nos hace saber que el mundo no pasa por los oídos, sino que por todos los sentidos, y que si uno no aprende a apreciar esto, termina siendo mucho más sordo que quién no puede escuchar.

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