cinestafa

Blog del cine, para el cine y por el cine!!

jueves, mayo 25, 2006

Los Ovnis y el Wild On


No tengo muy claro como redactar ésto, son pensamientos vagos algo desarticulados.
El otro día tuve un sueño, un sueño bastante real en donde salían muchos hombres que conozco, tipos con los que ni siquiera hablo como gente de tercer año o que se yo, el asunto es que éste sueño fue uno de los primeros sueños que note que se dividia por escenas, osea, no sólo por escenas, sino que también tenía elipsis de tiempo, un orden aristotélico presente ( con algunos cortes en la conclusión ya que el jodido despertador me corto la proyeccion), puntos de giro, protagonistas, etc... Trataba de ovnis, ovnis que escaneaban la tierra con un extraño laser azul, los cuales si tocaban a cualquier objeto o cosa los hacia desaparecer inmediatamente. Era aterrador, adrenalinico. Recuerdo haber estado corriendo con un onírico coto a traves de un tambien onirico Santiago. Era un sueño muy extraño, muy planeado, muy lógico, muy cinematográfico, y es éste el inicio de mi reflexión.
He estado pensando en como articulamos o proyectamos imágenes en nuestra mente a traves de una forma muy parecida a la cinematografica. En mi caso siempre imagino cosas con sus respectivos y bien cuidados encuadres, podría incluso decir que mi mente desarrolla su propia escala de planos segun sea necesaria la exigencia de la imagen. Creo que es algo inherente en nosotros y que no necesariamente surgio con la aparicion del cine o el desarrollo audiovisual, si no que está de antes. Desde los primeros relatos orales u escritos, hasta las grandes producciones narrativas siempre hemos tenido la capacidad de sintetizar y relatar segun los aspectos mas fuertes e interesantes, una historia particular. Como dice mi profesor de guión " todos somos contadores de cuentos profesionales", y esto no es para nada menor, quizas incluso se podría asegurar que el montaje es sentido y guiado por fuerzas naturales mucho más profundas y humanas que las de sólo encaminar la mirada del espectador. Los realizadores cinematograficos son manipuladores, juegan con emociones, saben cuando y como hacerte llorar o reír. Saben que cosa te afectara de respectivo modo y que no, y esa visión a futuro de las reacciones es algo que no viene con la academia o la lectura, yo francamente creo que es algo que viene de la guata. En estos momentos se me vienen a la mente los conceptos de lo romántico, lo aterrador, lo lindo, lo feo, etc... conceptos establecidos en el inconsciente colectivo pero que no han surgido de los estudios de ningún cientifico o sujeto polifuncional ocioso como el gran jodorowsky. Éstos conceptos estaban allí, en nosotros, desde que el hombre es hombre y desde que chaskel es chaskel. El miedo a lo desconocido es algo que ha acompañado al hombre durante toda su historia, el identificar la tristeza del otro y reaccionar a ella de un modo particular es algo instintivo, y los realizadores saben eso, lo ocupan a diestra y siniestra constantemente. Hay un colectivo, claro que lo hay. Se presenta una constante en nuestra especie, por eso podemos hablar de poder masivo de lo audiovisual, porque la masa piensa y actúa, si bien no de forma idéntica, sí de un modo muy similar. Es eso lo mágico, el ver una película y decir: "Hueon yo hago la misma huea con mi polola cuando vemos un atardecer", o " Hueon yo también le temo a las arañas porque se mueven raro", es lo que en muchos casos te marca y te hace querer recurrir constantemente a una película como si ésta fuese tu amiga ( en mi caso el gran pez).
El cine es poder, uno de los mayores poderes, superado tan sólo por cosas como la ambición o el kame hame ha, y es allí donde insisto y vuelvo a hacer hincapíe ( por primera vez en éste blog, por décima vez en el año), ¡OCUPEMOS ESE PODER PARA BIEN!, porque les juro que si Bush sigue manipulando las imágenes de la guerra en Irak mostrando a los gringos como los defensores del mundo, que si los irakies siguen aparaciendo en películas matando sólo porque sí, que si las minas rubias anorexicas siguen siendo mostradas como lo mas sexy, que si wild on me sigue diciendo que en Chile en las discoteques hay puros morenos de metro ochenta tonificados, y que si me siguen dando a entender que la vida de kena larraín es la huea más trascendental del día, nuestra sociedad se va a ir a la misma mierda, se va a insensibilizar, cegar, perder, embobar y distraer. Irse a la mierda pos hueon. ¡¡¡Frenemos de una vez con ésta basofia!!!. Ésto no es un juego de niños. Hablamos de inconsientes, de reacciones humanas, de guíar sentimientos y respuestas, que es de algún modo un tipo de manipulación, y los realizadores deben saber esto y ser precavidos, leer bien las instrucciones de uso que estan escritas en sus traseros y saber que del momento que apreten rec estarán mostrando una abstraccion temporal que en conjunto con otra le darán un potente mensaje al mundo sea bien de contenido, o sea bien de matinal, pero se dará y las consecuancias deben pensarse, por favor, deben pensarse.






No se como mierda empece hablando de un sueño de ovnis y termine en ésta advertencia que me suena apocalíptica :S, esos son los riesgos de no pensar o de no tener muy claro lo que se quiere decir antes de escribir. Por favor niños, no hagan esto en casa.

martes, mayo 23, 2006

Verborrea con emoción


Cine chileno, mmm.... complicado..... Hoy por alguna razon del destino llegue al blog de Sebastián Campos, director de " La sagrada Familia". Mentiría si digo que lo leí todo, al parecer el tipo si que sufre de grandes instancias de inspiración. Bueno, el punto es que me llamo mucho la atención su constante referencia al cine chileno de la decada de los setenta. Al parecer Sebastián realmente valora nuestras raíces audiovisuales y eso se lo aplaudo. El cine Chileno podría decirse que es una familia más que una industria... el cine chileno es humildad, determinación, sangre, sudor y lágrimas... es una lucha constante por establecer una identidad, por hacernos escuchar y claro hacernos ver. En el último tiempo esa lucha se percibia dormida, lo único que circulaba por las carteleras eran timidas peliculas sin fuerza ni identidad, que asomaban sus empequeñecidas cabezas por entre portentos comerciales que por lo común son cocinados en la utopía del cine de gran capital, algo llamado hollywood. Campos habla de un pasado que fue prometedor, de que alguna vez Chile hizo un cine con identidad, un cine que tenía peso, que tenía vino y empanada en sus guiones, filmes como " La batalla de Chile" de Patricio Guzman, " El chacal de Nahueltoro" de Miguel Littin y "Venceremos" de quién critico mi examen de primer año con frialdad, don Pedro Chaskel, hacían de nuestro país una voz que clamaba por atención, que le decía al mundo: ¡ Mirad al fin de América que entre sus frías extensiones de tierra y mar se encuetra la voz de un país que quiere luchar! ( ¬¬ eso sono lindo). Claro, el documental Chileno fue quien llevo los horrores ocurridos en el golpe a los ojos del mundo, con un estilo precario y de altas carencias técnicas que de algún modo le otorgaban su propio sello. Era algo distinto, propio, un trozo de identidad, sin embargo el tiempo paso y la voz de Chile se durmio. Es aqui cuando los escritos de Sebastián comienzan a interesarme con más fuerza, ya que surge el concepto del "nuevo cine Chileno", concepto con el cual no puedo evitar sentirme aludido siendo estudiante de cine. Hoy es cuestión de ir al cine y contar cuantos afiches de producciones Chilenas hay compitiendo contra el mercado extrangero. Algo se respira en el aire. Chile vuelve a clamar por atención y lo logra... Matías Bize ( En la cama), Sebastián Campos ( La sagrada familia), Alicia Scherson ( Play), Alberto Fuguet ( Se arrienda), Ernesto Espinoza ( Kiltro), Pablo Larraín ( Fuga), Francisca Schweitzer y Pablo Solís ( Paréntesis), son manos que vuelven a abrir los senderos ocultos tras la maleza. Son en su mayoria peliculas de poco presupuesto que en algunos casos no han obtenido apoyo alguno por el gobierno u otros medios de financiamiento, y que a la chilena han logrado abrirse paso y asi ser finalizadas. Cabe mencionar sin embargo que el grueso de éstas producciones tiene mayor reconocimiento en festivales extrangeros que en nuestra misma patria, la cual a traves de críticas que en muchos casos se basan solamente en la "ruptura" supuestamente inadecuada de ciertos formalismos a la hora de hacer cine, han tirado hacia abajo el nacimiento incipiente de éste nuevo cine. Esta claro que estamos muy lejos de tener una industria cinematografica en nuestro país, y de eso no cabe duda, pero no hay que hacerse el tonto con lo que ocurre. Los cineastas chilenos tienen propuestas, tienen ganas, y estan dispuestos a sacar sus proyectos adelante aunque esto les cueste años de esfuerzo, y no puede ser que se les niegue financiamiento o espacio de difusión. Al parecer la gente no logra comprender la fuerza que tiene el cine, la identidad, la construccion de país, el medio masivo que representa. No se apoya como debe y no ha habido mejor instancia desde el setenta para que esta realidad de un vuelco. Hagamos mas series como el aval, más películas como la sagrada familia, creemos verdaderas instancias culturales que no se limiten a un hueon con zancos haciendo malabarismo en el parque forestal. Veamos a Pancho Melo puteando a un micrero y no a un Tom Cruise matando talibanes, veamos a una Tamara Acosta siendo golpeada por su marido y no a una Britney Spears botando a su guagua, si despúes de todo es en esta mierda de país en donde vivimos y no en uno que sufre de superdesarrollo, ésta es nuestra realidad, éstas son nuestras esquinas y éstos son nuestros espacios, veamoslos, apoyemoslos y aprendamos de ellos que el cine no es solo una forma de sobrellevar un domingo, el cine es pasion, es expresion y es realidad..... y si nos abren ese espacio y nos impulsan a seguir adelante tendremos al fin un cine que realmente se pueda decir que es Chile y no un cine que nos sigue haciendo creer que los rusos, los chinos y los irakíes son los malos que Stallone y Norris deben erradicar.

El país de los sordos

Sinopsis:

Nicolás Philibert nos lleva de viaje por un mundo que no muchos conocen, el mundo de los sordos. A través de curiosos personajes entre los que se encuentran un profesor de gestos, unos recién casados que buscan departamento, un niño sordo que se esfuerza por aprender a hablar y un actor de teatro que no se complica por la ausencia de la audición, nos hace ver lo normal que se vuelve un mundo silencioso para aquellos que se han criado en él.




Comentario:

Nicolás Philibert no sólo nos muestra el mundo de los sordos en su documental, si no que nos hace parte de él privándonos casi por completo de la sonoridad. Al no haber voz en off ni palabras habladas, nosotros con el pasar del tiempo pasamos a estar inmersos en éste mundo y es muy posible que empecemos a asimilar los gestos con los cuales los sordos se comunican, haciéndose cada vez menos necesaria la traducción de la parte inferior de la pantalla.
Me interesa hacer hincapié en como aborda el tema el director, ya que escapa del cliché efectista al cual estamos acostumbrados, y con una mirada fría nos hace aceptar el mundo de los sordos, no como un mundo difícil y lamentable, si no que lo hace ver casi como una segunda opción de vida, mostrando lo fácil que les es desenvolverse a los sordos entre ellos a través de la comunicación gestual. Aquí los sordos no son víctimas, sino que son tipos normales que deambulan por el mundo sin oírlo, es esto lo que enfatiza Philibert, ya que de querer mostrar lo terrible de un mundo en donde no se escucha no habría entrevistado a quiénes entrevistó y no habría hecho un trabajo de montaje en dónde se muestran los sucesos más como anécdotas cómicas que cómo limitantes desgarradoras.
Los personajes son increíbles y en algunos casos muy divertidos. El profesor es un tipo que supera toda forma de comunicación con la facilidad de expresión visual que posee, y el actor sordo nos demuestra lo factible que es expresarse e interpretar sentimientos sin escuchar absolutamente nada.
Es un documental bastante curioso desde un comienzo, ya que partimos viendo a un grupo de sordos interpretando música sólo con gestos, y a pesar de esto da la sensación de que ésta realmente existe y ellos la pueden disfrutar. Philipert en concreto logra maravillar a los oyentes con un mundo que no se ve afectado por el silencio y que nos presenta a nosotros como el verdadero problema. Es un mundo con sus propias formas de comunicación y sus propias reglas, y él lo muestra detenidamente, con todos los tiempos necesarios, no preocupándose de lo riesgoso que pude ser la carencia de sonido, ya que esto en muchas ocasiones puede irritar a un espectador acostumbrado a la sonoridad, todo lo contrario, él supera esto dirigiendo toda la atención del espectador hacia lo interesante de los personajes y a como éstos desarrollan su vida en silencio. Termina siendo un profesor que nos hace saber que el mundo no pasa por los oídos, sino que por todos los sentidos, y que si uno no aprende a apreciar esto, termina siendo mucho más sordo que quién no puede escuchar.